pepe potamo
2003-12-18 19:09:11 UTC
Recibid un afectuoso saludo todos los internautas que visitan este foro.
Yo soy casi un recién llegado a la mísma y alguien que se está acercando
tímidamente a los ideales de la falange. Confieso que he llegado a los
mísmos por la inclinación, que siempre he tenido, por la cuestión de la
JUSTICIA SOCIAL (de la que la falange, en cualquiera de sus manifestaciones
y formas siempre ha hecho gala) y, en estos momentos tan difíciles en
España, por mi oposición frontal a toda forma de separatismo (siempre
insolidario e injusto, y contrario a la justicia social que todos
anhelamos).
Y me acerco a este foro porque estoy llegando a la conclusión de que la
mayoría natural de las gentes que pueblan nuestra patria tienen unos sólidos
principios falangistas (aunque quizás ni ellos mísmos lo sepan...).
Mi caso, por ejemplo, es muy significativo.
Intentando buscar la justicia social, durante mi juventud, me acerqué a los
partidos autodenominados "de izquierda", llegando incluso a militar en
alguno de ellos. Ahora, y con la madurez de mis cuarenta años, uno va
dándose cuenta de lo equivocado que estaba.
Tras 14 años de gobierno socialista he podido observar como todo lo bueno
que tenía España en el tema de la justicia social, ha sido desmontado
precisamente por los que enarbolaban (o decían enarbolar) esa bandera. El
neoliberalismo más salvaje se ha adueñado de nuestro país, con la bendición
de ese mísmo gobierno que predicaba lo contrario.
Los puestos de trabajo para nuestros jóvenes (y para lo no tan jóvenes) han
dejado de ser estables para convertirse en temporales, sin ofrecer ningún
tipo de estabilidad ni de seguridad en el futuro. ¡Qué lejos quedan ya
aquellos tiempos en los que yo nací...!. Se ha dejado de construir vivienda
social, y solo nos queda el recuerdo de los innumerabes "yugos y flechas"
que aún pueblan las fachadas de miles y miles de viviendas obreras, como un
regalo de otros tiempos. Regalo doloroso por el recuerdo de la pérdida de
derechos que los nuevos tiempos conllevan para los más débiles y
desprotegidos de nuestra patria, (que con el tiempo seremos todos los que no
seamos propietarios de un Banco o de una Hidroeléctrica, por lo menos....).
Creo que todo lo bueno que tuvo el anterior régimen se lo debe casi en
exclusividad a los ideales falangistas que lograron mantener tantos y tantos
auténticos falangistas que se enfrentaron, en ocasiones, a penas de carcel y
de desprestigio político frente a algunas de aquellas "familias políticas"
que formaron lo que entonces se llamó el "régimen", (familias que ahora
están ahora mísmo en lo poder y que nunca dejaron de estarlo).
Pero, para colmo de males y de ignominia, ahora esperan que permanezcamos
impasibles ante el desmembramiento de la patria común de todos los
españoles. Un movimiento centrífuga propiciado, además, por las regiones más
ricas de nuestro país (Cataluña y las Vascongadas). Un separatismo egoista y
muy propio de los ideales neoliberales que imperan en este mundo dominado
por el pensamiento único que nos meten hasta por las orejas y que nos va a
dejar a todos en pelotas y sin ideales ni principios... Porque éste no es el
separatismo de los oprimidos ni de los pobres que se rebelan contra un
sistema que les oprime, en busca de una vida mejor y más justa. Éste es un
separatismo de los poderosos e insolidarios que no quieren compartir nada de
nada con los más débiles. Este es un separatismo ¡canalla! que hay que
convatir con todas nuestras fuerzas, para no dejar de ser humanos, para no
dejar de ser personas, para no convertirnos en lo que ellos quieren que nos
convirtamos y no van a conseguir...
Por estas y otras muchas razones, me estoy acercando a los ideales de la
falange, porque en ella (en sus planteamientos políticos que ahora busco y
deboro ávidamente en muchas bibliotecas públicas) estoy encontrando las
razones por las que siempre luché. Ideales que, estoy convencido, comparten
la inmensa mayoría de los españoles, aunque ahora mísmo aún no lo sepan.
Porque estoy profundamente convencido de que hay mucha más gente falangista
de la que realmente todavía sabe que lo es.
Por esta razón, pienso que todos tenemos que hacer un inmenso esfuerzo. Unos
para hacer llegar estos bellos ideales de JUSTICIA y de UNIDAD hasta todos
los españoles de bien, y otros para aprender a ver estos símbolos
ideológicos de la falange sin los prejuicios que la propaganda oficial se ha
preocupado de inculcar porque así, y sólo así, entre todos construiremos una
España más justa, unida y solidaria que la que actualmente nos dejan tener
nuestros gobernantes.
¡POR LA REBELDÍA!
¡POR LA JUSTICIA SOCIAL!
¡POR ESPAÑA!
¡¡VIVAN LOS IDEALES FALANGISTAS!!
Yo soy casi un recién llegado a la mísma y alguien que se está acercando
tímidamente a los ideales de la falange. Confieso que he llegado a los
mísmos por la inclinación, que siempre he tenido, por la cuestión de la
JUSTICIA SOCIAL (de la que la falange, en cualquiera de sus manifestaciones
y formas siempre ha hecho gala) y, en estos momentos tan difíciles en
España, por mi oposición frontal a toda forma de separatismo (siempre
insolidario e injusto, y contrario a la justicia social que todos
anhelamos).
Y me acerco a este foro porque estoy llegando a la conclusión de que la
mayoría natural de las gentes que pueblan nuestra patria tienen unos sólidos
principios falangistas (aunque quizás ni ellos mísmos lo sepan...).
Mi caso, por ejemplo, es muy significativo.
Intentando buscar la justicia social, durante mi juventud, me acerqué a los
partidos autodenominados "de izquierda", llegando incluso a militar en
alguno de ellos. Ahora, y con la madurez de mis cuarenta años, uno va
dándose cuenta de lo equivocado que estaba.
Tras 14 años de gobierno socialista he podido observar como todo lo bueno
que tenía España en el tema de la justicia social, ha sido desmontado
precisamente por los que enarbolaban (o decían enarbolar) esa bandera. El
neoliberalismo más salvaje se ha adueñado de nuestro país, con la bendición
de ese mísmo gobierno que predicaba lo contrario.
Los puestos de trabajo para nuestros jóvenes (y para lo no tan jóvenes) han
dejado de ser estables para convertirse en temporales, sin ofrecer ningún
tipo de estabilidad ni de seguridad en el futuro. ¡Qué lejos quedan ya
aquellos tiempos en los que yo nací...!. Se ha dejado de construir vivienda
social, y solo nos queda el recuerdo de los innumerabes "yugos y flechas"
que aún pueblan las fachadas de miles y miles de viviendas obreras, como un
regalo de otros tiempos. Regalo doloroso por el recuerdo de la pérdida de
derechos que los nuevos tiempos conllevan para los más débiles y
desprotegidos de nuestra patria, (que con el tiempo seremos todos los que no
seamos propietarios de un Banco o de una Hidroeléctrica, por lo menos....).
Creo que todo lo bueno que tuvo el anterior régimen se lo debe casi en
exclusividad a los ideales falangistas que lograron mantener tantos y tantos
auténticos falangistas que se enfrentaron, en ocasiones, a penas de carcel y
de desprestigio político frente a algunas de aquellas "familias políticas"
que formaron lo que entonces se llamó el "régimen", (familias que ahora
están ahora mísmo en lo poder y que nunca dejaron de estarlo).
Pero, para colmo de males y de ignominia, ahora esperan que permanezcamos
impasibles ante el desmembramiento de la patria común de todos los
españoles. Un movimiento centrífuga propiciado, además, por las regiones más
ricas de nuestro país (Cataluña y las Vascongadas). Un separatismo egoista y
muy propio de los ideales neoliberales que imperan en este mundo dominado
por el pensamiento único que nos meten hasta por las orejas y que nos va a
dejar a todos en pelotas y sin ideales ni principios... Porque éste no es el
separatismo de los oprimidos ni de los pobres que se rebelan contra un
sistema que les oprime, en busca de una vida mejor y más justa. Éste es un
separatismo de los poderosos e insolidarios que no quieren compartir nada de
nada con los más débiles. Este es un separatismo ¡canalla! que hay que
convatir con todas nuestras fuerzas, para no dejar de ser humanos, para no
dejar de ser personas, para no convertirnos en lo que ellos quieren que nos
convirtamos y no van a conseguir...
Por estas y otras muchas razones, me estoy acercando a los ideales de la
falange, porque en ella (en sus planteamientos políticos que ahora busco y
deboro ávidamente en muchas bibliotecas públicas) estoy encontrando las
razones por las que siempre luché. Ideales que, estoy convencido, comparten
la inmensa mayoría de los españoles, aunque ahora mísmo aún no lo sepan.
Porque estoy profundamente convencido de que hay mucha más gente falangista
de la que realmente todavía sabe que lo es.
Por esta razón, pienso que todos tenemos que hacer un inmenso esfuerzo. Unos
para hacer llegar estos bellos ideales de JUSTICIA y de UNIDAD hasta todos
los españoles de bien, y otros para aprender a ver estos símbolos
ideológicos de la falange sin los prejuicios que la propaganda oficial se ha
preocupado de inculcar porque así, y sólo así, entre todos construiremos una
España más justa, unida y solidaria que la que actualmente nos dejan tener
nuestros gobernantes.
¡POR LA REBELDÍA!
¡POR LA JUSTICIA SOCIAL!
¡POR ESPAÑA!
¡¡VIVAN LOS IDEALES FALANGISTAS!!